Ayer.
Doce de la mañana. Treinta y seis grados.
Apareces; me siento morir. Me sube la temperatura a cuarenta.
Sonrío como una tonta, convenzco a mis amigas de ir por otro camino.
Nos cruzamos. Me miras, te miro. Nos sonreimos y nos saludamos: ¡Hola, qué tal!?
Te respondo, me despido y me voy. Mi corazón latiendo a mil.
Me siento confundida, nosé que hacer. Me doy la vuelta ¿y qué veo? Que me estás mirando, con tu sonrisa, tus ojos verdes perfectos.
Me siento desfallecer y sonrío como una tonta y me pongo a correr.
¿Qué me pasa? Con otro chico le hubiese gritado: ¡Guapoo!, o cualquier otra cosa...contigo; contigo es diferente.
Te quiero como a nada en el mundo. Sí, nos llevamos cinco años, puede que sea un abismo, pero te amo...y tú ni te das cuenta.
Me gustaría poder leerte la mente, saber qué piensas, pero sobre todo, saber si me quieres.
Si no fuese así, tú no te preocupes, te olvidaría, aún no sé como, pero lo haría.
Te hecho de menos, ya no te veré más por el instituto, tú ya te has graduado, y a mi aún me queda.
Echaré de menos tu pelito corto rubio, tus brillantes ojos verdes, tu forma de andar, tu respiración, tu TODO, porque estar sin ti se me hace insoportable.
Te quiero.#
No hay comentarios:
Publicar un comentario